misa domingo 14 marzo 2010
IV DOMINGO DE CUARESMA

Santos: Matilde de Alemania, reina, y Paulina de Fulda, religiosa. Beato Plácido Riccardi, presbítero (Morado o Rosa).

ANTÍFONA DE ENTRADA (cfr. Is 66, 10-11)

Alégrate, Jerusalén, y todos ustedes los que la aman, reúnanse. Regocíjense con ella todos los que participaban de su duelo y quedarán saciados con la abundancia de sus consuelos.

No se dice Gloria.

ORACIÓN COLECTA

Dios nuestro, que has reconciliado contigo a la humanidad entera por medio de tu Hijo, concede al pueblo cristiano prepararse con fe viva y entrega generosa a celebrar las fiestas de la Pascua. Por nuestro Señor Jesucristo...

LITURGIA DE LA PALABRA

Lectura del libro de Josué: 5, 9. 10-12

En aquellos días, el Señor dijo a Josué: "Hoy he quitado de encima de ustedes el oprobio de Egipto".
Los israelitas acamparon en Guilgal, donde celebraron la Pascua, al atardecer del día catorce del mes, en la llanura desértica de Jericó. El día siguiente a la Pascua, comieron del fruto de la tierra, panes ázimos y granos de trigo tostados. A partir de aquel día, cesó el maná. Los israelitas ya no volvieron a tener maná, y desde aquel año comieron de los frutos que producía la tierra de Canaán. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.


La celebración de la Pascua en Guilgal es la culminación de las promesas y la ratificación última de la alianza. Dios, fiel a su Palabra, entrega una tierra generosa que alimenta a los hijos de Israel.

Del salmo 33 R/. Haz la prueba y verás qué bueno es el Señor.
Bendeciré al Señor a todas horas, no cesará mi boca de alabarlo. Yo me siento orgulloso del Señor, que se alegre su pueblo al escucharlo. R/.
Proclamemos la grandeza del Señor y alabemos todos juntos su poder. Cuando acudí al Señor, me hizo caso y me libró de todos mis temores. R/.
Cotilla en el Señor y saltarás de gusto, jamás te sentirás decepcionado, porque el Señor escucha el clamor de los pobres y los libra de todas sus angustias. R/.


Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los corintios: 5,17-21

Hermanos: El que vive según Cristo es una creatura nueva; para él todo lo viejo ha pasado. Ya todo es nuevo. Todo esto proviene de Dios, que nos reconcilió consigo por medio de Cristo y que nos confirió el ministerio de la reconciliación. Porque, efectivamente, en Cristo, Dios reconcilió al mundo consigo y renunció a tomar en cuenta los pecados de los hombres, y a nosotros nos confió el mensaje de la reconciliación. Por eso, nosotros somos embajadores de Cristo, y por nuestro medio, es como si Dios mismo los exhortara a ustedes. En nombre de Cristo les pedimos que se dejen reconciliar con Dios.
Al que nunca cometió pecado, Dios lo hizo "pecado" por nosotros, para que, unidos a Él, recibamos la salvación de Dios y nos volvamos justos y santos. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.


Donde hay un cristiano hay una humanidad nueva. La anterior es una declaración grandilocuente a los ojos de algunos, programa y exigencia permanente para quienes nos decidamos a vivir el Evangelio de Jesús.

ACLAMACIÓN (Lc, 18) 11/. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Me levantaré, volveré a mi padre y le diré: "Padre, he pecado contra el cielo y contra ti". R/.


Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Lucas: 15, 1-3. 11-32

En aquel tiempo, se acercaban a Jesús los publicanos y los pecadores para escucharlo. Por lo cual los fariseos y los escribas murmuraban entre sí: "Éste recibe a los pecadores y come con ellos".
Jesús les dijo entonces esta parábola: "Un hombre tenía dos hijos, y el menor de ellos le dijo a su padre: `Padre, dame la parte de la herencia que me toca'. Y él les repartió los bienes.
No muchos días después, el hijo menor, juntando todo lo suyo, se fue a un país lejano y allá derrochó su fortuna, viviendo de una manera disoluta. Después de malgastarlo todo, sobrevino en aquella región una gran hambre y él empezó a padecer necesidad. Entonces fue a pedirle trabajo a un habitante de aquel país, el cual lo mandó a sus campos a cuidar cerdos. Tenía ganas de hartarse con las bellotas que comían los cerdos, pero no lo dejaban que se las comiera.
Se puso entonces a reflexionar y se dijo: `¡Cuántos trabajadores en casa de mi padre tienen pan de sobra, y yo, aquí, me estoy muriendo de hambre! Me levantaré, volveré a mi padre y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo. Recíbeme como a uno de tus trabajadores'.
Enseguida se puso en camino hacia la casa de su padre. Estaba todavía lejos, cuando su padre lo vio y se enterneció profundamente. Corrió hacia él, y echándole los brazos al cuello, lo cubrió de besos El muchacho le dijo: 'Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo'.
Pero el padre les dijo a sus criados: ¡Pronto!, traigan la túnica más rica y vístansela; pónganle un anillo en el dedo y sandalias en los pies; traigan el becerro gordo y mátenlo. Comamos y hagamos una fiesta, porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y lo hemos encontrado'. Y empezó el banquete.
El hijo mayor estaba en el campo y al volver, cuando se acercó a la casa, oyó la música y los cantos. Entonces llamó a uno de los criados y le preguntó qué pasaba. Este le contestó: 'Tu hermano ha regresado y tu padre mandó matar el becerro gordo, por haberlo recobrado sano y salvo'. El hermano mayor se enojó y no quería entrar.
Salió entonces el padre y le rogó que entrara; pero él replicó: '¡Hace tanto tiempo que te sirvo, sin desobedecer jamás una orden tuya, y tú no me has dado nunca ni un cabrito para comérmelo con mis amigos! Pero eso sí, viene ese hijo tuyo, que despilfarró tus bienes con malas mujeres, y tú mandas matar el becerro gordo'.
El padre repuso: 'Hijo, tú siempre estás conmigo y todo lo mío es tuyo. Pero era necesario hacer fiesta y regocijarnos, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y lo hemos encontrado' ". Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.


Los cristianos que se sienten merecedores de recibir reconocimientos de parte de Dios, los que se creen buenos y piadosos, son invitados a ensanchar su perspectiva y a reconocer la magnanimidad del Padre que ama a todos sus hijos.

Credo

ORACIÓN UNIVERSAL

Con plena confianza en el amor del Padre, que nunca abandona a sus hijos, presentémosle nuestras plegarias cantando: Kyrie, eléison.
Por la Iglesia. Para que se renueve y crezca cada día más en la fidelidad al Evangelio. Kyrie, eléison.
Por los pastores de la Iglesia. Para que den siempre un buen testimonio de fe y de esperanza. Kyrie, eléison.
Por los seminaristas Para que vivan llenos del amor de Dios y de un profundo espíritu de servicio a los hermanos. Kyrie, eléison.
Por nuestras comunidades cristianas. Para que de ellas surjan jóvenes dispuestos a seguir a Jesús en el ministerio sacerdotal. Kyrie, eléison.
Por los que sufren el hambre y la pobreza, aquí y en todo el mundo. Para que todos los hombres y mujeres de buena voluntad trabajemos decididamente para combatir esa terrible injusticia. Kyrie, eléison.
Por nosotros. Para que la Eucaristía que hoy celebramos fortalezca nuestra fe y dé nuevo impulso a nuestra conversión cuaresmal. Kyrie, eléison. Protégenos, Señor, y sálvanos y ten piedad. Tú, que vives y reinas por los siglos de los siglos.


ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Te presentamos, Señor, llenos de alegría, estas ofrendas para el sacrificio y pedimos tu ayuda para celebrarlo con fe sincera y ofrecerlo dignamente por la salvación del mundo. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio I o II de Cuaresma.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Lc 15, 32)

Deberías alegrarte, hijo mío, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido, estaba perdido y lo hemos encontrado.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Dios nuestro, luz que alumbra a todo hombre que viene a este mundo, ilumina nuestros corazones con el resplandor de tu gracia, para que nuestros pensamientos te sean agradables y te amemos con toda sinceridad. Por Jesucristo, nuestro Señor.

UNA REFLEXIÓN PARA NUESTRO TIEMPO.- En numerosas ocasiones hemos escuchado esta parábola. Hermosa y esperanzadora como pocas. Una espiritualidad del reencuentro, así como la reconciliación fraterna y filial surgen directamente de este pasaje evangélico. La parábola es de sobra conocida. Su vigencia en nuestro quehacer cotidiano es evidente. Un corazón noble se alegra de las bondades y alegrías ajenas. Un corazón mezquino se empequeñece y se enfada ante el bienestar de los demás. El hermano mayor no soporta la compasión desmedida del Padre. En el contexto de nuestros problemas actuales necesitamos tomar aliento de este mensaje y alentar todas las iniciativas que abonen al diálogo, el entendimiento y la reconciliación entre los mexicanos. No es posible pasarnos la vida entera simulando, engañando o tramando confrontaciones que nos desgastan. La envidia y la cortedad de miras causan enormes daños a nuestra nación. De alguna manera, es posible traducir el mensaje de la parábola a nuestro contexto para trabajar en pro de proyectos inclusivos que pongan el interés nacional y el bienestar social por encima de los intereses de grupos particulares.
 


11/30/2010 06:50

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